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Volviendo a mis raíces

Cuando volví a Barcelona, obviamente, le expliqué a mis padres todo lo que había hecho, a quien había visto y todo lo que se suele comentar cuando vuelves de vacaciones. Entonces me acordé de aquel comentario y lo expliqué como una simple anécdota. Pero fue lo que dijo mi padre lo que me sorprendió: “Bueno, eso no es nada nuevo, siempre han hecho comentarios cada vez que íbamos al pueblo”.

Por Lidia Luque García

¿Qué significa viajar sin etiquetas?

Cuando pensamos en el viajar podemos caer en una trampa “poco” común; el viajar es el mero desplazamiento, las rutas, las nuevas especias y gastronomías, la arquitectura, el arte, la cultura y la religión. Sin embargo, cuando viajamos, el equipaje más pesado, las rutas más intrincadas, las religiones y culturas más dogmáticas, las llevamos adentro. 

Queremos poner a prueba nuestros prejuicios al viajar, queremos desmitificar al “sudaca”, al “paki”, al “chino”, al “catalán”, al “gitano”, pero también mostrar que estas cuestiones tienen un enfoque de género, de clases sociales, de raza, entre otros.

El problema suele aparecer cuando alguien cree que llamar a las cosas por alguno de sus nombres es peligroso, y se embarca en las peores perífrasis para no correr el riesgo. Lo hace, en general, porque cree que ser eso que no se nombra es malo en sí
– Martín Caparrós –


Detenido sin pasaporte

El Pan Desnudo

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